Científicos de todas las regiones del Mar Mediterráneo se reunieron en la 18ª sesión del Comité Científico Asesor de la Comisión General de Pesca del Mediterráneo, organismo regional encargado de la ordenación pesquera en este mar.

El acontecimiento volvió a centrarse en la desoladora situación de los recursos pesqueros mediterráneos, en los que el 97% de las poblaciones evaluadas están sobreexplotadas y/o no explotadas de manera sostenible. Oceana participó como observador, abogando por el uso del mejor asesoramiento científico disponible para poner fin a la sobrepesca y al deterioro continuo de los recursos marinos y el medio ambiente. La identificación de nuevas Áreas Restringidas Pesqueras y medidas para proteger a los Ecosistemas Marinos Vulnerables es central en este esfuerzo.

Los científicos respaldaron la necesidad de tres Zonas Restringidas de Pesca en el Estrecho de Sicilia, para proteger a los juveniles de poblaciones comerciales muy agotadas, como la merluza, sobre la base de una propuesta desarrollada y presentada por Oceana en 2015. Estas zonas deberían estar enmarcadas dentro de un plan de gestión que, junto con las medidas adicionales identificadas por los científicos, deben tener como objetivo la reconstrucción de las poblaciones durante los próximos cuatro años y garantizar la protección de los juveniles, lo que les permite reproducirse al menos una vez en su vida.

Pescadores en San Vito lo Capo, Sicilia, Italia. © OCEANA María José Cornax
Pescadores en San Vito lo Capo, Sicilia, Italia. © OCEANA María José Cornax

Los científicos de también respaldaron los pasos iniciales para avanzar en la protección de los Ecosistemas Marinos Vulnerables, como los arrecifes de coral de aguas profundas y los jardines de esponjas, en el Mediterráneo. El Comité Científico Asesor de la Comisión General de Pesca del Mediterráneo está muy por detrás de otras organizaciones regionales de ordenación pesquera en el cumplimiento de sus obligaciones legales de proteger estos ecosistemas, en virtud de las resoluciones de la Asamblea General de las Naciones Unidas. La comisión tiene pocas medidas de este tipo y no se han adoptado nuevas estrategias relacionadas con los ecosistemas vulnerables en el Mediterráneo desde 2006.

Además, a pesar de que muchas especies pescadas dependen de estos ecosistemas para completar su ciclo de vida, siguen estando amenazadas por un contacto de fondo persistente en las actividades pesqueras. Oceana insta a los miembros de la comisión a que comiencen a desarrollar las medidas necesarias para la protección de estas zonas en el Mar Mediterráneo, comenzando inmediatamente con los pasos básicos: desarrollar una lista confiable de especies indicadoras de ecosistemas en peligro, y comenzar a recolectar datos sobre dónde se producen.